Sin duda, el aceite de oliva es el pilar de la dieta mediterránea y uno de los responsables máximos de los beneficios de la misma. El consumo de aceite de oliva en lugar de otras grasas de origen animal en la cocción y condimentación de alimentos juega un papel muy importante en la prevención de numerosas enfermedades. Por su alto contenido en grasos ácidos monoinsaturados, resulta ser, sobre todo, uno de los alimentos más cardiosaludables.
Los principales beneficios del aceite de oliva:
- Disminuye el colesterol-LDL (”malo”) y los triglicéridos.
- Aumenta o mantiene el colesterol HDL (”bueno”).
- Saber más: El colesterol bueno y el colesterol malo.
- Mejora la presión arterial.
- Disminuye la sensibilidad ventricular.
- Dificulta los mecanismos que desarrollan la inflamación; disminuye el riesgo de sufrir infarto.
Otras virtudes del aceite de oliva:
- Previente determinados tipos de cáncer, como el de colon, mama y próstata, gracias a su contenido en antioxidantes, especialmente vitamina E, C y A.
- Te mantiene más joven física y mentalmente, por efecto, también de esos mismos antioxidantes.
- Contribuye a evitar la obesidad porque ralentiza el vaciado gástrico. Es decir, que te sientes saciada durante más tiempo, lo que te ayuda a picar menos.
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